Cuando un simple "gracias" se queda escaso...

Tras una presentación, nunca imaginas que pasarán 5 meses antes de que empieces a conocer a la persona. Y mucho menos que cambiará tu manera de ver el mundo e incluso el interés por tu propia carrera. Si te permitieran volver atrás en el tiempo, no pondrías en su boca ni la tercera parte de los artículos que salen de su teclado.
Entonces te das cuenta de que has coincidido con una de esas raras personas capaces de cambiar el mundo. Y sonríes.
Y pese a que más del 90% de las conversaciones que habéis mantenido han sido a través de un gracioso muñequillo verde, quizá te hayan aportado más que muchas clases universitarias. Sorprendentemente, siempre consigue que permanezcas media hora tras su desaparición, investigando en la red sobre algún extraño tema que pasó una mañana por su cabeza loca.
Y aunque te asusta pensar que el comienzo del nuevo curso supondrá paradójicamente el distanciamiento, decides regalar una estrella a ese pequeño ser lleno de alegría. O en su defecto, este post acompañado de una foto y un par de palabras importantes:
¡Gracias hermano!

1 Comments:
At 3:43 p. m.,
Anónimo said…
Soy malo para los comments, ya lo sabes...
Sin embargo supongo que una estrella de regalo puede caber en cuatro renglones.
Bsazo encantadora joven!
PD: Te prohibo escribir así!!
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