Sueños hechos realidad...

Difícil comprimir los 4 mejores días del verano en un simple post. Casi tanto como llevar una sola mochila de equipaje por cabeza, más que suficiente para no abandonar nunca la moda parisina...xD
Pese a las desgracias que trataron de impedir nuestra más que soñada visita a Gandía, conseguimos al fin subirnos a un coche rumbo a la playa, GPS incluído, aunque rápidamente nominado...
Tienda de campaña, Intermarché, playa y una visita manchega tan agradable como inesperada.
Falkata, risas, bailes, parisinos, cañones, famosillos, fotos, amanecer, playa, Sol, piscina, paté.
Apenas sin dormir, inexcusable paseo por Cocoloco, pase de favor en una mano, cámara de fotos en la otra. Fatídico accidente, seguido de ambulancia y 3 puntos sin anestesia dieron paso al nuevo día, esta vez inaugurando la tienda, ya sin sacos.
Con energía renovada recorrimos de nuevo el camino de culebras y ratas que salía del camping, para acabar en una hora con 80 megas en fotos.
Vigilantes de la playa, Ana Obregón, y ducha antes de aceptar la invitación a macarrones, que no a melón...Por suerte aprendimos a leer las etiquetas del paté que insensatamente comprábamos hasta entonces.
Tras fotografiar una réplica en arena casi exacta de nuestro camping, y conseguir pases para la única discoteca que nos faltaba visitar decidimos tunear la tienda, a pesar del escaso tiempo que pasábamos en ella. Bolsas de Intermarché, de gran significado en estas vacaciones, y un cartel de Cocoloco dieron el toque personal a nuestro "armario", además de dar paso a las únicas presentaciones en las que no inventamos identidades...xD!
De la Sonrisa del Pelícano a La Bahía, de Bacarrá a Cocoloco, de Madrid a Miguelturra, pasando con sorpresa por La Mata!!!Camisetas gratis, risas y sordera, orgullosa de que el alcohol no rozara mi garganta.
Un día más el Sol nos adelantaba. Los relojes marcaban las 10:30 cuando cerramos los ojos a la sombra de las palmeras de Neptuno. Una última visita a la flor que marcaba los bailes nocturnos, una copiosa comida cuya etiqueta no era Tarradellas, y unas últimas fotos en la arena que nos acogió durante 4 maravillosos días.
Momento de desmontar el dormitorio y despedirnos hasta el próximo año de la playa que ha conseguido sacar de nosotras fuerzas que no sabíamos que existían.
Aunque todavía nos esperaban algunas sorpresas en el viaje de vuelta, llegamos sanas, salvas, morenas y más que contentas.
Gracias Paula por este fantástico viaje, que por supuesto no será el último!!!

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