Llorando como un día de lluvia...

Como una suspensión de gel de sílice, mi vida se ordena tan pronto como se hunde.
Silicosis vital. Te hace arder y luego cicatriza...
Intento que Schumann vacíe mi mente.
Los nuevos resultados son alentadores, y la aparición de un asesor presencial abre camino al proyecto.
Pero el repentino cierre de la llave del embudo sólo consigue un aumento de presión. Peligro de explosión.
La Ciencia no lleva a la soledad, es la soledad la que obliga a refugiarse en la Ciencia. Houllebecq se equivocaba...
El futuro viene de visita. Pero los ojos enfocan al pasado.
Lluvia como acompañante, insomnio como huésped, lágrimas como puerta trasera.
Agua hirviendo como recuerdo de sensibilidad.
¿Existe la mala suerte?
¿Somos culpables de nuestro destino?
¿Trozo de carne o alternativa al agua oxigenada?
Necesidad de un falso negativo.
Las pesadillas impiden el paso a los sueños lúcidos, mientras la comida rápida niega la huída.
Inminente cambio de aires para evitar la locura.
Por el momento, escudo de hipercomunicación y sonrisa en la cara.
Evitando la reacción con agentes externos.

1 Comments:
At 12:31 p. m.,
Anónimo said…
"Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias."
- Cervantes
~
¿Cuánto aguantará ese escudo? Seguramente lo que el tiempo inclemente decida. Las lluvias acabarán por oxidarlo y finalmente, quebrará en una arremetida, propiciando el que sus pedazos corten tu piel.
Deja de luchar, pero no tires las armas; Vence.
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