Chaos theory

01 marzo 2007

Una historia siempre tiene dos finales...


Miradas.
Palabras invisibles.
Y un adiós.
La indiferencia duele más que el rechazo.
Un par de funciones opuestas en régimen estacionario que han perdido el equilibrio.
La vuelta atrás se hace imposible y al frente espera un ejército de relojes dirigidos por un temible calendario.
Un día cualquiera salgo al pasillo y tengo que despedirme de tí. Da igual.
He perdido, no puedo luchar contra el silencio.
Quizá el tiempo nos conceda una tregua.
Y probablemente sea demasiado tarde.
Puedes seguir a la espera.
O puedes quitarte el reloj y contar cuentos a los grillos.