Chaos theory

01 marzo 2007

Una historia siempre tiene dos finales...


Miradas.
Palabras invisibles.
Y un adiós.
La indiferencia duele más que el rechazo.
Un par de funciones opuestas en régimen estacionario que han perdido el equilibrio.
La vuelta atrás se hace imposible y al frente espera un ejército de relojes dirigidos por un temible calendario.
Un día cualquiera salgo al pasillo y tengo que despedirme de tí. Da igual.
He perdido, no puedo luchar contra el silencio.
Quizá el tiempo nos conceda una tregua.
Y probablemente sea demasiado tarde.
Puedes seguir a la espera.
O puedes quitarte el reloj y contar cuentos a los grillos.

1 Comments:

  • At 9:11 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Hay personas que no saben exteriorizar lo que sienten; yo conozco a uno que está loquito por una chica y que no para de hablar de ella. Sin embargo, a pesar de todo, siempre mete la pata a la hora de la verdad.
    Sabes de sobra de quien hablo.
    Puedo afirmar con total seguridad que le importas y que le duele cada gesto tuyo tanto o más que a cualquier otro.
    La sensibilidad no solo se manifiesta llorando. Hay quien la escupe (y esculpe) en forma de madera.

     

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