Chaos theory

03 julio 2007

¿Cuándo atravesé la ventana?


El tren se detuvo lentamente con su suave traqueteo. Un cartel indicaba la estación sin lugar a dudas. Oropesa del Mar.
Un cielo algo nublado y un mar agitado que saludaba intermitentemente. Hola, ola, hola, ola…
Maleta bien llena pero siempre un hueco para la soledad.
Entre helados y cubatas, los días transcurren pesadamente. Fundamentos en el horizonte, cada vez más cercano como un barco de vela al atardecer en Morro de Gos.
Miradas lascivas, alcohol y violencia.
Cálidos rayos de sol, bronceador y gaviotas.
Un viaje que quizá no debió hacerse, una despedida fugaz.
Con las estrellas se agolpan los recuerdos.
El futuro pretende ganar la carrera al presente. Confusión.
Dos postes se derrumban a un tiempo, al menos en apariencia.
Tan sólo queda la piel de una serpiente en una habitación asfixiante.
El sonido estridente que tantas veces provocó enfados ha dejado de existir. Al menos fuera del diminuto almacén.
Los relojes vuelven a mirarme a la cara, no tienen miedo de una simple mitad.
Sospechas confirmadas por largos silencios y obligadas respuestas.
Tramas complejas inundan mi subconsciente. El miedo me extiende su mano, tan irresistible como el helado de galleta María.
De pronto descubro que me encuentro en un mundo paralelo, donde mi daimonion ha dejado un hueco imposible de llenar, donde la gente que conocía no existe, y donde debo adaptarme porque no hay vuelta atrás.
He abandonado mi mundo.
Estoy sola.