
Zumbidos.
Vértigo.
Abstracción.
Una espera infinita, un desencadenante de ¿vida?
No, gracias.
La balanza se inclina a favor de la dualidad.
Porque Prigogine se equivocaba.
Uno NO es la posibilidad absoluta.
¿El tiempo?
Una dimensión, una flecha, un formalismo.
Un abismo.
Abstracción.
Vértigo.
Zumbidos.
2 Comments:
At 9:36 p. m.,
Max said…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
At 9:39 p. m.,
Max said…
El tiempo se revela en este pedestal que me sostiene, es la sombra que siempre reaparece, que se alarga, que se inunda. Me gustaría domeñar esta sustancia que destrona la vida y la deshace ora mendigando en la edad, ora frisando en sepulturas dónde medra lo esperado, lo divino, lo inútil. Cuanto deseo desandar estas horas demolidas, que el otoño caiga en el cielo, el reloj haga tac-tic, morir quizás cuando naciera, disentir con Clausius sobre entropía. No hay nada más en este acervo, en esta caída infinita: la verdad pace siempre más allá de nosotros.
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