Efecto dominó...

Muchas cruces en el calendario desde el último post.
Un verano en blanco y negro con fotogramas en sepia.
Llamadas desesperadas, esperanza enredada en la dulzura de los pares.
Ante el abismo de la nada, el todo queda a las espaldas. Pero, ¿por qué no darse la vuelta?
Lo sé, es cobarde.
Tratando de evitar la caída del dominó, la estrategia se convierte en sustituto de los sueños.
El azar tiene buena puntería, ¿cómo pueden los sucesos más improbables concentrarse en un mismo punto?
Pero una vez que la mantequilla se ha esparcido por el suelo es tan fácil volver a resbalar...
La vuelta se hace más fácil de lo esperado, la estrategia de los hombres grises funciona.
¿Funciona?

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