En busca de la felicidad...

Encuentros y desencuentros.
Un final inesperado para un camino recién recordado.
De pronto el mundo se vuelve algo más efímero. Más aterrador.
Paseamos con el Sol de frente, entrecerrando los ojos para evitar hacernos daño.
Pero el día menos pensado el Sol desaparece y la noche se vuelve amarga y fría. Muy fría.
Las nubes que tantas injustas réplicas reciben, permiten a su paso apreciar la brillante claridad. La nitidez del camino. Con o sin final.
Vagamos en busca de la felicidad. Y descubrimos que no es sólo un perro. No es sólo una sonrisa. No es sólo una huerta. Es la tranquilidad que necesitas para dejar de buscar. Para dar fin a las pesadillas. Para dejar de lado las gafas de sol. Para dar otro paso.
Ese hueco al que nunca diste importancia, amenaza con robarte la cordura. A veces las preguntas son más difíciles que las propias respuestas. Tiemblas.
Dicen que la ignorancia da la felicidad. Pero hace tiempo que sabes que una respuesta calmaría el insomnio...
Una vez más, sonrisa nictofóbica...
